El día 15 de febrero, tratamos en clase el tema de la diversidad, es decir, de la gran variedad de alumnos que nos podemos encontrar en nuestras aulas. A la hora de desarrollar nuestro proceso de enseñanza y aprendizaje, éste es un tema imprescindible a tener en cuenta, ya que se deben realizar adaptaciones específicas en cada una de las situaciones.
En la actualidad, nos encontramos que las aulas son escenarios donde se concentran grupos de alumnos con una gran diversidad. Por ejemplo, diferencias por razones sociales (niños y jóvenes en situaciones de riesgo social, procedencia de diferentes ámbitos sociales); étnicas y culturales (alto nivel de alumnos que provienen de otras culturas y distinta lengua), alumnos con baja motivación o altas capacidades, alumnos con necesidades educativas especiales (trastornos, discapacidades, hipoacusia, etc.), etc.
Todo esto conlleva que los procesos de enseñanza y aprendizaje estén enfocados para hacer frente a todas esas características que encontramos en las aulas que marcan y obligan a realizar unos cambios en el planteamiento actual de la Educación, centrados en que todos los alumnos puedan seguir las clases; que todos alcancen los objetivos preestablecidos y los conocimientos básicos necesarios, aunque cada uno tenga una capacidad de aprendizaje y un ritmo, etc.
Tras lo dicho anteriormente, las modificaciones se deben realizar en muchos de los planteamientos actuales en materia educativa. Habría que trabajar mucho más la integración, potenciando, por ejemplo, un aprendizaje cooperativo entre los alumnos; la utilización del refuerzo educativo; un lugar fuera del aula ordinaria, donde puedan adquirir de manera progresiva, conocimientos o habilidades sin tener que renunciar al contacto con su grupo, es decir, una atención más personalizada pero de manera puntual o incluso, en la medida de lo posible, disminuir la ratio de alumnos por aula para dar esa atención personalizada, etc.
Por último, tendremos que seguir trabajando los distintos tipos de aprendizaje comúnmente utilizados pero habrá que hacer adaptaciones o diversificaciones curriculares para adaptarlas a los alumnos que lo necesiten. En muchos casos, no podemos trabajar con el grupo en la clase como un todo homogéneo,sino que es necesaria cierta flexibilidad en el aula y apoyo a todos los niveles implicados en la educación. Además, es muy recomendable trabajar en el nivel del profesorado, es decir, que éstos se formen todo lo posible para aprender a dominarse en todas estas situaciones y circunstancias.
Este vídeo es un corto animado, donde se puede observar cómo discriminan y se ríen de aquel que es diferente. Pero, al final, se muestra que TODOS somos importantes, simplemente que cada uno tiene unas habilidades y/o capacidades distintas.
En la actualidad, nos encontramos que las aulas son escenarios donde se concentran grupos de alumnos con una gran diversidad. Por ejemplo, diferencias por razones sociales (niños y jóvenes en situaciones de riesgo social, procedencia de diferentes ámbitos sociales); étnicas y culturales (alto nivel de alumnos que provienen de otras culturas y distinta lengua), alumnos con baja motivación o altas capacidades, alumnos con necesidades educativas especiales (trastornos, discapacidades, hipoacusia, etc.), etc.
Todo esto conlleva que los procesos de enseñanza y aprendizaje estén enfocados para hacer frente a todas esas características que encontramos en las aulas que marcan y obligan a realizar unos cambios en el planteamiento actual de la Educación, centrados en que todos los alumnos puedan seguir las clases; que todos alcancen los objetivos preestablecidos y los conocimientos básicos necesarios, aunque cada uno tenga una capacidad de aprendizaje y un ritmo, etc.
Tras lo dicho anteriormente, las modificaciones se deben realizar en muchos de los planteamientos actuales en materia educativa. Habría que trabajar mucho más la integración, potenciando, por ejemplo, un aprendizaje cooperativo entre los alumnos; la utilización del refuerzo educativo; un lugar fuera del aula ordinaria, donde puedan adquirir de manera progresiva, conocimientos o habilidades sin tener que renunciar al contacto con su grupo, es decir, una atención más personalizada pero de manera puntual o incluso, en la medida de lo posible, disminuir la ratio de alumnos por aula para dar esa atención personalizada, etc.
Por último, tendremos que seguir trabajando los distintos tipos de aprendizaje comúnmente utilizados pero habrá que hacer adaptaciones o diversificaciones curriculares para adaptarlas a los alumnos que lo necesiten. En muchos casos, no podemos trabajar con el grupo en la clase como un todo homogéneo,sino que es necesaria cierta flexibilidad en el aula y apoyo a todos los niveles implicados en la educación. Además, es muy recomendable trabajar en el nivel del profesorado, es decir, que éstos se formen todo lo posible para aprender a dominarse en todas estas situaciones y circunstancias.
ELMER, EL ELEFANTE.


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